lunes, noviembre 13, 2006

Reflexiones en días difíciles cuando parece que nada está en su lugar.

Sentía que su vida estaba incompleta, no es que se sientiera sola ni falta de amor. En realidad su fin últmo era sólo encontrar su alma gemela, media naranja o "el amor de su vida", ya ni siquiera creía en eso. Y no era una cuestión de rencor ni odio hacia los hombres ¡por favor! Simplemente se había vuelto más......... realista, pensaba un poco más........¿objetivamente? Sí, tal vez.
Hace mucho tiempo ya había descubierto que tenía una misión muy importante que cumplir en ese mundo, pero continuamente se sentía decepcionada porque los años pasaban y no encontraba cuál era esa misión, en qué consistía. Algo en su corazón le gritaba que tenía que ver con la magia, pero sólo venían a su mente ideas muy vagas.
Cuando el momento de crisis llegaba y sentía que su vida no había valido nada, que había perdido demasiado tiempo o que cualquier día moriría sin haber dejado nada de su paso por el mundo, poco a poco crecía en ella una fuerte angustia y una terrible sensación de impotencia y desesperación. Luego, desarrollaba un maravilloso plan de acción en su mente y entonces parecía que aún había tiempo suficiente.
Muchos momentos así se repitieron y siempre funcionó aquella estrategia.
Sin embargo, ahora tenía un cuarto de siglo ( al menos físicamente) y la crisis existencia se repetía con más frecuencia. Arreglar el mundo en su cabeza ya no le bastaba.
¿Acaso el miedo la había frenado tanto tiempo?, ¿O fue la entrega irracional al amor? ¿Tal vez el no sentirse capaz? ¿Su eterna preocupación por quedar siempre bien con los demás? En realidad era una combinación de todo esto lo que, de distintas formas, sólo había provocado que se olvidara de sí misma, de sus sueños y de su ideal de trascendencia.
Pensaba que había podido luchar más, contra todo y contra todos, dejar de satisfacer las expectativas de otros y haber cumplido las suyas.
Todo el tiempo se preguntaba si en verdad su vida había sido tan intrascendente o si había conseguido mejorar aunque fuera tan solo un poquito este mundo, pero cómo saberlo. Es decir, qué pruebas se necesitan para demostrar el impacto de una persona. Para algunos basta con tener una carrera, muchos estudios, un buen trabajo y un patrimonio que heredar, pero a ella éso le parecía tan vanal. Otros se dedican a escribir, pintan, esculpen o componen, aunque nadie los reconozca sus obras quedrán para siempre y, con un poco de suerte y la colaboración del destino, serán famosos, entonces jamás serán olvidados, bueno sólo si son de la talla de Leonardo, Isadora, Shostakovich o Remedios Varo.
Ella creía que esta forma de trascender era mucho más profunda, pero era complicado pues no tenía la vocación para hacerlo así.
En su adolescencia añoraba ser médica y descrubir la cura para algún mal muy grave o una vacuna contra cualquier dolor.... pero, tampoco era ese su camino.
¿Un monumento?, ¿su nombre en alguna enciclopedia?, ¿un artículo que hablara sobre sus grandes logros?, ¿premios?, ¿que alguien escribiera su biografía? Antes pensaba que todo ello sería posible, ahora, le parecía más un ideal. En realidad, en esos momentos todo se veía así, difícil de alcanzar.

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