jueves, julio 12, 2007

Brenda 5000


Últimamente mis cambios de humor se han vuelto más frecuentes, saltar de uno estado de ánimo a otro es cada vez más radical.
Tengo mucho miedo de la normalidad, de ser ordinaria, de sentirme impotente, del fracaso, de no cumplir las expectativas que todos tienen de mí, de esperar de más y recibir menos, de creer, de no poder hacer todo lo que me he propuesto, de enamorarme o más bien de amar y caer en los vicios de las relaciones comunes. Pero sobre todo, tengo miedo de mí, de mis 5000 o tal vez más Brendas... si yo apenas puedo con ellas ¿cómo puedo pedir que el resto de la gente las entienda o siquiera las tolere?
No quiero caer en los errores que cometí antes, aunque parece que al mismo tiempo los necesito para protegerme pero ¿de qué?
Conocí un farero hace tiempo, en algún momento de mi vida comencé su búsqueda y segura estaba de que jamás lo encontraría. Me interesaba la idea de encontrarlo con distintos rostros y tratar de descubrir si en verdad era él, luego cuando todo me indicara que no era así, entonces hacer todo lo posible para que él se decepcionara de mí, desmoronar planes e ilusiones, con la firme intención también de que me doliera y no poderme sentir culpable.
Ahora no puedo con la idea de que pueda ser real, que alguien tan parecido a lo que muchas veces imaginé lo haya podido descubrir en el transporte público.
Sólo pienso que no estoy segura de que sea el tiempo correcto, de que yo esté lista para encontrarlo, de haber superado tantas conductas autodestructivas, y más que nada, de yo ser lo que él cree que soy.
No quiero enamorarme de una idea, de un "farero potencial", de la promesa de un cuento... Ya sé, es tan contradictorio, tan absurdo, una completa paradoja, como siempre lo ha sido mi existencia. Me asusta que exista pero algo de mí lo desea tanto...
Quiero creer que hay algo mágico en todo esto, que las señales no mienten, que es posible comunicarse telepáticamente y besar a distancia, que las estrellas se pueden bajar a la Tierra, que uno puede volar sin alas y sin despegar del suelo, que el sexo puede ser la comunión de dos cuerpos y dos almas, que las coincidencias no existen, que tengo una misión y que él es parte de ella, que juntos podemos cambiar aunque sea un poco este mundo porque de otra forma nos resulta imposible vivir en él.
¡Me niego a pensar que la realidad es como aparenta! ¡Me rehuso a aceptar que la rutina y la cotidianidad son inevitables! ¡Categóricamente rechazo la idea de ser una chica cualquiera!
¡Me gusta ser la chica del cuento! De éste y de muchos otros.
Las 5000 Brendas, Lunas Nuevas, Hipatias, Encantos y Chicas del cuento tenemos que luchar para seguir creyendo que la magia y los fareros existen. El problema es que es demasiado complicado, las voces enemigas nos ponen muchas trampas y cada vez que caemos se hace más fuertes. Sin embargo, tal vez, entre más nos levantemos más se debiliten también.