He decidido cambiarme el nombre, es un símbolo de mi renovación.
A lo largo de mi vida han habido distintos momentos en los que he sentido la necesidad de derrumbarme y reconstruirme, algunos elementos han sido constantes en estos procesos, generalmente van asociados con un cambio en el color o la forma de mi cabello. Esta vez será distinto porque representa casi un renacimiento; una recomposición de mi energía, magia, alma y mente.
Mi nombre tiene que recordarme siempre lo que soy y, al mismo tiempo, lo que soy capaz de ser.
Habrá una ceremonia para bautizarme y será una fiesta llena de alegría, porque mi ser completo se siente en plenitud y quiero compartir esta sensación con todos los seres que amo.
Celebraremos la magia del mundo, y las hadas, duendes, ningromantes, brujas y todos los seres fantásticos bailaremos.