Es difícil explicar cómo me siento ahora, es una mezcla extraña de emociones que oscilan entre la ofuscasión, la tristeza, confusión, alegría, dealiento, incertidumbre, ilusión...entre tantas otras!!!
La realidad es que no estoy segura de lo que quiero. Algo de mí está en una búsqueda constante de aventura y libertad. Quisiera volar y volar sin rumbo, vivir nuevas experiencias, probar muchos sabores, ver distintos paisajes, llorar, reir, gozar, descubrirme; y no es que no pueda compartir todo esto con nadie, es simplemente que deseo hacerlo sola, comerme el cielo y el mundo, para después compartir otros cielos y otros mundos con alguien que sea capaz de hacerlo.
Pero otra parte de mí anhela encontrar a ese alguien pronto pues a veces envidio a las personas que están enamoradas y extraño sentir esa emoción y todas las sensaciones que implican entregarse por completo a alguien.
Hace poco conocí de la forma más emocionante a un "chico muy listo", que me cautivó con su mirada por más de veinte minutos, algo en sus ojos me habló de la magia en su interior. Durante ese tiempo, tan sólo nos bastó vernos fijamente para comunicarnos. Sinceramente yo pensé que esa historia no tendría futuro y que había sido un evento aislado, una señal divina para alegrarme un mal día.
Ha pasado el tiempo y el chico resultó no ser tan listo pero sí muy astuto y sobre todo más especial de lo que hubiera podido imaginar. Escribió un cuento para mí, me trajo las estrellas y me ha bautizado con un nuevo nombre maravilloso. Al igual que yo, él cree en la magia, y no sólo éso pues también es capaz de crearla, tiene poderes asombrosos y el don de inventar hermosas historias.
Sin embargo, a veces creo que este cuento está desfasado en el tiempo, pues pareciera que no es
su momento (o debería decir "mi momento") Pensé que mis alas estaban reparadas y listas para emprender otro vuelo, pero tan sólo se han curado sus heridas y ahora más que nunca quieren surcar el cielo. Ahora necesitamos probar varias corrientes de aire y dejar que nos lleven a donde sea, quedarnos ahí un rato para después regresar y despegar con alguien más.
No quisiera apresurar nada y no sé que hacer, me siento todo el tiempo fuera de lugar, no encajo casi en ninguna parte. Algunas veces me parece que él y yo tenemos mucho en común y estoy segura que el destino nos ha reunido por una buena razón, pero en otras ocasiones no entiendo nada y desconozco cuál es ésa razón.
¡Cómo me gustaría que nadie resultara lastimado mientras yo aún estoy en el período de entrenamiento!
Espero que el tiempo me ayude a encontrar las respuestas pues sé bien que es buen consejero, también les pido a los seres de luz que iluminen mi camino y el de los que me rodean.
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